Ocasionalmente, la gente que ve mi trabajo por primera vez, ya sea virtualmente o en persona, se acerca y dice: "¡GUAU, qué paciente eres!". Yo nunca podría hacer eso... Para su asombro, les digo que no podrían estar más equivocados, soy una persona bastante activa que no puede quedarse quieta por mucho tiempo. El crochet es sorprendentemente relajante, es mi meditación. Por eso también me niego a referirme a mi crochet de alambre como trabajo, así que ¿qué pasa si es una fuente de ingresos? Cuando comencé a dar mis talleres, me di cuenta de que no estaba sola, muchas de las mujeres que conozco dicen que les da esta misma sensación, especialmente con los diseños que requieren más crochet que ensamblaje, como el collar Cleopatra , el YoolaCuff o el collar YoolaTube . Pero todo esto ya lo sabía, lo que me sorprendió fue que el otro día, cuando hablaba con un colega sobre mi adicción al crochet de alambre, me dijo que los estudios demuestran que también tiene beneficios para el cerebro (¿es por eso que las mujeres envejecen mejor que los hombres...? Me pregunto...). Lo busqué en Google y descubrí que según el neurocientífico Dr. Yonas Geda de la Clínica Mayo, estas actividades parecen ser neuroprotectoras y se ha demostrado que reducen la pérdida de memoria en años posteriores hasta en un 50%. Dice que estas actividades también ayudan a: Reducir el estrés Reducir el dolor Reducir los síntomas de depresión Fortalecer su sistema inmunológico Bajar la presión arterial disfruta de tu crochet, tejido, costura :)